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Continuar siendo docente de jardín durante la pandemia

“El pensar está entramado con otros, pensamos en una lengua, pensamos en contexto, nadie puede pensar por nosotros, aprendemos a pensar a pensarnos. La vida es entramada. El miedo es un afecto poderoso. Si quedamos cautivos nuestra vida se empobrece. Qué estrategias nos ayudan a salir de la captura del miedo sin salir a la invulnerabilidad. La vida es siempre vulnerable para todes”  Denise Najmanovich. ( Conversación por youtube)

Llegó la cuarentena a nuestras vidas, rompió, desarmó, desestructuró, deconstruyó, paralizó, asustó.

De repente el mundo cambió, sentimos gran temor por nuestro futuro inmediato, nos preocupamos por  la salud de nuestros seres queridos, y también por nosotros mismos.

Nos asustamos por nuestra economía, nos preguntamos cómo vamos a seguir viviendo a partir de ahora…

En medio de tanta angustia colectiva y sin tiempo para tramitarla, docentes, psicopedagogos, psicólogos equipos directivos de las escuelas  tuvimos que salir cada uno desde su lugar  via “zoom” a continuar dando clases, jugando, proponiendo, inventando, recreando lo que hasta el momento sabíamos hacer.

Sabíamos, pero ya no sabemos, este es el problema al  que  nos enfrentamos hoy.

Cada nivel escolar, propone o mejor dicho proponía de acuerdo a las características evolutivas de los niños de esa edad. 

Hablemos del jardín, niños de 2 a 5 años.

¿Qué es un jardín de infantes?

Es el primer lugar de encuentro con otros por fuera del ámbito familiar, donde aparecen los amigos, los otros diferentes, se inicia el   devenir de la socialización, los niños comienzan a armar con otros por fuera de la casa, ampliando su mundo.

Resulta la primera salida al mundo con otros que no son su familia y en un ámbito diferente a su casa.

El cuerpo se pone en juego construyendo con otros cuerpos, los otros se van volviendo significativos, les van otorgando miradas, voces y se va construyendo subjetivamente desde distintos lugares.

La socialización se da en presencia en interacción corporal fuera del mundo familiar, aparecen otras miradas, otros brazos que sostienen,  otras voces  que los nombran.

La sala es un espacio para: Moverse, hablar, escuchar,  probar, aprender, pegar, llorar, gritar, reir, jugar, armar, desarmar…. La lista es larga, podemos seguir agregando…

Se construye el vínculo pedagógico con el docente de cada sala, quien les va ofertando de acuerdo a su etapa evolutiva y a su posición subjetiva. Aprenden acerca de formar parte de un grupo de pares.

Podríamos seguir hablando del jardín… que era hasta hace un mes.

Los docentes de jardín tienen muy claro que el juego es constitutivo del ser humano.

Hemos estudiado, entre otros a Winnicot( 1972) “ El juego es lo natural”… “cuando el  juego no es posible , la labor del terapeuta se orienta a llevar al paciente de un estado en que no puede jugar a uno en que es posible hacerlo.”

El llamado a jugar a través de la ficción, , el dale que…, como dimensión lúdica y como convención que va a desplegar este escenario para jugar

Agrego que la sala del jardín y los docentes son absolutamente necesarios para acompañar estos procesos lúdicos,  aún en niños que presentan dificultades para armar juego.  La sala es el lugar privilegiado para promover juego con pares mediado por adultos que saben del tema .

Desde el mes de Abril proponemos:

 Queridos padres: Sienten a sus niños frente a la pantalla a las 10 hs para encontrarse con su grupo y su docente.

¿Es un encuentro real?  Cada uno en su pantalla, o es un mirarse unos minutos para luego dispersarse con sus juegos hogareños, juguetes, etc.

Desde diferentes ámbitos venimos trabajando para correrlos de las pantallas, Pediatras, psicólogos, docentes psicopedagogos, nos  veníamos preguntando acerca de esto, estudiamos nos reunimos y conversamos  acerca de los efectos nocivos de las pantallas para aplacar la actividad innata de un niño. Les hemos hablado a los padres en los consultorios acerca de la necesidad de limitar el uso de las mismas y de ofrecer juego, y ofrecerse en el juego conjunto.

Hoy en medio de la realidad que irrumpe ofertamos y nos ofertamos a través de las pantallas. Una vez más está vigente el concepto de “Modernidad líquida” de Bauman: La realidad se nos escurre fácilmente y cambia con rapidez,  tomemos en cuenta que estamos en momentos de cambios constantes, en los que los elementos de la modernidad conviven, y salimos a hacer algo con los recursos que tenemos. El desencuentro al que asistimos hoy es no solamente para los alumnos sino también para los docentes.

Los docentes también viven el desamparo, de sentir que no son atendidos y que son  poco acompañados en esta tarea ardua. Nos preparamos para otra realidad y ahora se trata de algo distinto que nos encuentra sin saber hacer y muchas veces chocando con la impotencia o el miedo ante la duda: ¿Lo que se está haciendo acompaña, enseña, construye  o estorba?

No tenemos respuestas, pero si contamos con la creatividad de siempre, vamos probando, planificando muchas horas por día.

Queremos transmitir que los docentes y toda la comunidad educativa, continúa trabajando sin bajar los brazos.

Finalizamos la reunión de sala, y continuamos entre docentes y equipos escolares, pensando y diseñando estrategias.

Esta es la forma que encontramos y recreamos para continuar con los contenidos curriculares, para mantener un pensamiento creativo generando aprendizajes significativos en nuestros niños.

La pandemia llegó y nos obligó a reinventarnos y a repensarnos desde nuestros saberes, y roles.

Cada día surgen ideas nuevas: “trabajemos con el grupo total, con pequeños grupos, propongamos juegos, leamos cuentos, usemos imágenes, que se comuniquen más entre ellos, que preparen algo, incorporemos a los padres, juguemos todo. Que no se pierda lo vincular entre ellos.

Algo se va a perder en esto y también  algo se aprenderá y tal vez continuemos pero ya nada volverá a quedar estanco, estamos aprendiendo desde la práctica otros modos de hacer y seguir siendo docentes. Continuaremos incorporando otros recursos.

 Cuando todo pase, mejor dicho nos pase, porque  las vivencias son marcas y dejan huellas. Tendremos el tiempo para pensar y seguir modificando los modos de encuentro en los jardines, ampliando recursos que podremos tomar a partir de lo vivido y experimentado.

Este es un desafío nuevo, inédito, lo estamos armando, construyendo pensando, estamos angustiados muchas veces frente a la exposición diaria por zoom, mostrando nuestras casas, nuestras realidades, tal vez estemos muy expuestos en estos intercambios tecnológicos.

No hay distancia entre lo público y lo privado, todo está expuesto a la mirada de los interlocutores.

Este el desafío que se nos plantea hoy, seguir siendo profesionales aunque nos mostremos tan humanos, tan fallidos como siempre fuimos pero que intentamos esconder un poco desde el rol que elegimos.

Necesitamos a las familias con nosotros, son niños muy pequeños, solos no podemos. Las convocamos a compartir este juego que tiene otras reglas y otros modos de conectarnos.

Este cambio siguiendo la línea escolar se asemeja a un recreo,  valen otras cosas, elegimos jugar y vamos cambiando en el juego mismo. Nos corremos, volvemos, seguimos.

Ahora todos estamos involucrados, nos mostramos, jugamos como podemos y con quienes pueden o quieren seguirnos.

Cambiaron las reglas del juego, y seguirán  cambiando.

Cuando la ola se retire de la playa veremos qué hacemos con lo que quedó y con lo que el mar nos trajo de las profundidades  a descansar en la arena tibia.

Lic.Claudia Buleczka

Psicopedagoga, Docente de nivel inicial. Psicóloga Social.

Muchas gracias a las Lic. Graciela Szyber  y a la Lic. Andrea Grinberg por la supervisión del presente texto.

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