Uncategorized

«Acompañando el regreso a la escuela, una transición familiar»

Comienza el año escolar, con grandes incertidumbres para todos.

Los padres desean que sus hijos e hijas retomen sus actividades, se encuentren con los pares, con las rutinas diarias, con la organización que el colegio suele ofrecer.

La pandemia aún persiste, pero es necesario regresar, todos hemos valorado de otra manera la función social y educativa de la escuela presencial. Si bien algunos colegios estuvieron presentes de modo virtual, lo niños necesitan habitar las aulas nuevamente, encontrarse cuerpo a cuerpo con los otros, correr, pelear, gritar, reir con sus amigos.

Las escuelas los necesitan a ellos para que su función esté completa, y se desarrolle la vida de un modo más parecido a la normalidad anterior. No será igual por ahora, pero todos valoramos el encuentro escolar de otra manera.

Surgen preguntas de los padres acerca de cómo será este regreso, desde cada hijo,

– ¿se quedará contento en el jardín? Justo lo había cambiado de escuela…

– ¿cómo continuará aprendiendo si aún no logró apropiarse de los contenidos anteriores?

-El mío siempre necesitó apoyo escolar: ¿debería agregarle más clases particulares?

 -A mi hijo le resultaba muy difícil el encuentro con los pares, peleaba y molestaba ¿cómo será ahora?

En principio, vamos a retomar la idea de “un niño que va siendo”, que queremos decir con esto, que nada en la infancia, pubertad y adolescencia es estático, sino que ese sujeto infante, va cambiando y constituyéndose a través de las experiencias que va viviendo, que le van pasando.

La familia ocupa un lugar privilegiado para acompañar estos procesos de crecimiento. Pensar que todo lo va a determinar el exterior es no reconocer la potencialidad que tiene cada sujeto niño o niña.

Todos estos meses que estuvieron en casa, habilitaron a que sus padres pudiesen observarlos y comenzar a descubrir algunas facetas no tan conocidas por ellos.

Proponemos  que ahora les ofrezcan tiempos, no tan apurados, como dice la canción de María E. Walsh.

Una infancia esperable es aquella en la que los niños salen a buscar aquello que desean, explorando el mundo por venir. No son lo que la familia espera de ellos exclusivamente sino que irán ocupando nuevos lugares y posiciones. Como padres, siempre acompañándolos brindando la confianza y seguridad.

El aprendizaje desde el inicio, tanto en el orden familiar o escolar ,surge de lo que no puede ser, lograr ubicarse en un lugar de no saber; la inteligencia está ligada la capacidad de tolerancia a la inadecuación, a saber frustrarse, aceptar las diferencias.

Acompañar en esta vuelta al colegio, es acompañar la incertidumbre, los miedos, los llantos, los enojos y las alegrías. Es poder confiar en ese otro, en la legalidad del marco escolar. Es ofrecerles una mirada que ayude a los niños y niñas a recuperar la confianza en La Escuela, que vuelvan a sentir que van a continuar aprendiendo con las herramientas que tienen y las que se irán construyendo durante los nuevos tiempos venideros. La incertidumbre que acompañó a padres y docentes durante la cuarentena y el aislamiento social, hoy se presenta con otro formato.

Muchos padres de niños pequeños se encuentran en la búsqueda de jardines para sus hijos. La mejor escuela no existe. Así como ninguna situación es ideal en la vida en general. Existen espacios de alegría y juegos con pares y docentes muy comprometidos con su profesión.

Fueron muchos meses de ser padres, docentes y trabajadores en el mismo espacio y tiempo compartido con los niños y niñas. Hoy es otro tiempo, el de recuperar el espacio Escuela.

Seguramente si la familia se siente confiada y lo transmite el niño-a también lo sentirá. Tiendan una mano fuerte que sostenga y que pueda ir soltando para que otras manos los sostengan cuando ustedes salgan del juego.

Lic. Andrea Grinberg                              Lic. Claudia Buleczka

Psicóloga                                                  Psicopedagoga

Author


Avatar

OTRAS NOTAS QUE TE PUEDEN INTERESAR