Your address will show here +12 34 56 78

Estamos inmersos en esta nueva realidad, nuestros hijos e hijas transitan HOY la doble escolaridad: van algunos días presencial, otros días no van, otros se conectan de modo virtual, otros se aíslan y otros nada de todo esto. Este es el Presente y debemos transitarlo.
Tanto la presencialidad como la virtualidad podemos pensarlas como oportunidades para que los alumnos y alumnas se encuentren en un tiempo y espacio diferente con la Escuela, con los docentes, con los compañeros, con las familias. Sus cuerpos, sus miradas y gestos, sus voces serán escuchadas de otra manera, observadas a través de la pantalla o del barbijo, construyendo otro modo de vincularse, distinto al conocido hasta fines de 2019. Es mejor? ¿Es peor?
Es diferente y desde ahí partimos.
Esta es una posibilidad de construir entre los actores escolares, una nueva manera de enseñanza-aprendizaje, siendo flexibles frente a lo eventual, brindándoles a esos niños y niñas herramientas para sortear el día a día.
Al transmitirles nuestras propias limitaciones como adultos frente a esta situación repentina pero constante que estamos viviendo con la Pandemia y el aislamiento, les acotamos a ellos, la posibilidad de probar, experimentar e ir construyendo nuevos modos de acercarse al saber, a pares y adultos.
Cada uno de estos actores escolares, infantes, púberes o adolescentes, son protagonistas de esta nueva escolaridad; construyendo así su propia trayectoria escolar, con el plus que la pandemia les está enseñando a vivenciar.
Así nos encontraremos en la Presencialidad con cuerpos más o menos inquietos, que se chocan con otros para encontrarse, para saludarse o reconocerse en el espacio escolar; con docentes que, a través del barbijo, transmiten contenidos y miran cálidamente a su alumnado promoviendo aprendizajes constructivos y creativos. Docentes que alojan y contienen las adversidades de los que quedan más alejados de este recorrido; Familias que acompañan a sus niños-as, sosteniendo que la Escuela sigue siendo un lugar socializador, de cambios y posibilitadora de encuentros.
Así nos encontramos en la Virtualidad intentando dar continuidad al ciclo escolar, sosteniendo el espacio áulico a través de la imagen, del color, del sonido captando la atención de los niños y las niñas, con recursos novedosos que les generen inquietudes y pongan en juego su imaginación. Que los docentes mantengan el lugar como recreadores del espacio pedagógico con las exigencias que el entorno actual les presenta y la flexibilidad que el mismo remite. Que las familias sostengan y acompañen a cada uno de sus hijos-as intentando hacer que el aislamiento social, preventivo y obligatorio no sea un aislamiento afectivo.
El objeto transicional (Winnicott) para algunos niños-as mediatiza la separación del bebé con la madre. Es un espacio creador, único, valioso y nuevo.
La invitación es pensarnos como familias dentro de esta nueva realidad; lograr construir un espacio intermedio, entre lo presencial y lo virtual donde nuestros hijos -as elaboren y vivencien de la mejor manera esta nueva normalidad.
Sabemos o deseamos que esto durará un tiempo, que luego regresaremos a la presencialidad pero también contaremos con otros recursos, tanto reales como psíquicos, habremos aprendido tener mayor plasticidad frente a las adversidades que no podemos controlar, que se nos escapan de nuestras manos. Habremos enseñado a nuestros hijos, que podemos y debemos frente a situaciones de caos, generar soluciones creativas.
La creatividad consiste en irse por las ramas sin perder de vista el árbol.






0